lunes, 9 de agosto de 2010

EL SILENCIO DE LOS INOCENTES


A 20 años del crimen de María Soledad Morales. Uno de los casos más resonantes del país. Una marcha del silencio que cambió a un nepotismo gubernamental por un gobierno democrático.
El señor Guillermo Luque (sentenciado a 21 años de prisión en 1998) fue puesto en libertad en abril de 2010, por buen comportamiento, luego de cumplir catorce años en prisión. Y, más aún, gozando de salidas laborales. Esas son las leyes. Se han borrado tantas pruebas que lo que se pierde en estos episodios es la verdad. Muchas veces, la justicia es ciega, sorda, muda y renga. Lo cierto, es que la historia sigue su curso.

En una noche de 1990, la joven estudiante, María Soledad Morales, junto a su grupo de amigas, organizaron una fiesta en una discoteca local para recaudar fondos y poder costearse el viaje de egresados de su colegio. A los dos días, fue encontrado su cuerpo por unos obreros, bajo un monolito.
Algunas fuentes aseguran que ella tenía una relación con Luís Tula, uno de los hijos del poder local, quién estaba casado y que habría sido quién la entregó a su grupo de amigos (entre los cuales se encontraba Guillermo Luque) también hijos de funcionarios políticos. Aparentemente, estos sujetos fueron quienes la secuestraron, la drogaron, la violaron y la golpearon brutalmente, dejándola inconsciente. Cuando la quisieron reanimar ya era tarde. La llevaron a una clínica, intentaron rehabilitarla, pero, para ese entonces, ya había muerto. El cadáver fue desfigurado y mutilado con el objeto de borrar evidencias. Acto seguido, tiraron el cuerpo en las afueras de la ciudad y la taparon con basura.
El ex comisario, Luís Patti, acusó a la esposa de Tula como culpable y calificó al asesinato como un “crimen pasional”. Esta hipótesis no tuvo repercusión.
Una de tantas preguntas es: ¿Por qué la habrán dejado ahí en el medio de la ruta?... ¿Para que la encuentren?... ¿Por exceso de impunidad?... No lo sé

Luego de 14 años en prisión, Guillermo Luque plantea que cumplió una condena siendo inocente.
Lo destacable es cuando un pueblo toma conciencia y habla. Cuando un pueblo dice: “¡BASTA!!!”… Cuando el silencio es mucho más trascendente que cualquier discurso ordinario. Hay un silencio que habla. Diferente a el “¡No te metás!”… que, ese sí es un silencio que NO habla, no denuncia ni interpela. Las marchas del silencio hablan y gritan ¡JUSTICIA!!!...
Uno habla desde el silencio. Porque el silencio habla. Porque la mirada habla. Porque, desde el poder de la movilización y del silencio, se hicieron marchas que llevaron a dos implicados a la cárcel, donde tomó estado nacional y trascendió a nivel mundial.
El silencio de los inocentes hizo tronar el escarmiento. Gracias a la monja Martha Pelloni, a la familia de la víctima, a las compañeras de “Sole” y a la gente de Catamarca, se organizaron las famosas marchas del silencio y se pudo dar a conocer el caso. Se han amenazado a los testigos, les han arrojado explosivos en medio de una marcha y nada ni nadie pudo detenerlos. Fue un silencio que marcó un antes y un después. El secreto a voces, oídos por todos los medios nacionales.

Hoy, el único detenido quedó libre… ¿Cómo se vuelve después de 14 años en prisión?... ¿Existe la complicidad social o existe la punición social?... ¿Cuál será la peor cárcel?... ¿La cárcel VIP, en la que estaba antes, o la cárcel en la que está ahora?... Expuesto al suplicio de las miradas, a los balbuceos, a los murmullos y a los susurros a su espalda.
El también tiene un hijo. Para un hijo no debe ser nada fácil tener a un padre catorce años preso. Por más que la cárcel fuese el hotel Hilton, Guillermo Luque sabe que de ahí no se sale. Nadie está exento, por mas impune que sea, de tener, posteriormente, que mirarse al espejo, afeitarse y luego apoyar la cabeza sobre la almohada.
¿Vos… llevarías a tu hijo a jugar a la casa de Luque?...
Cambiemos roles: ¿Como te sentirías vos si el imputado fuese tu padre?... Si por la calle te señalaran como "el hijo del asesino". Y, más aún, en una pequeña ciudad, en donde la gente te habla con la mirada. Si hasta, a veces, nosotros nos sentimos interpelados por cosas de menor importancia que nos han sucedido…
¿Cómo te sentirías si fueses a comer a un restaurante y la gente, al verte entrar, se levantara y se fuera?... Como en aquella crisis del 2001, cuando el pueblo dijo: “¡Que se vayan todos!… ¡que no quede ni uno solo!”. El aquel embajador argentino de los Estados Unidos, al ingresar a un comedor de barrio Recoleta, todos los allí presentes comenzaron a golpear sus copas con una cucharita para que se retirase y hasta el mismo dueño lo tuvo que echar.
¿Luque, realmente, camina en libertad o la libertad es algo mucho más amplio y más profundo que haber salido de la cárcel?
Guillermo Luque está en libertad. Pero María Soledad sigue hablando desde su lugar.
Ayer, los condenó el silencio de los inocentes. Hoy… 20 años después… ¿Como debe sentir la mirada de ese pueblo?...
Como para despedirnos, esto nos cantaba la Negra Sosa sobre el silencio:


Andrés Belguich
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1 comentario:

  1. Lamentablemente es como terminan la mayoría de los casos policiales aquí en Argentina. Mientras los familiares y cercanos siguen llorando a sus muertos, los asesinos están en libertad. Sería bueno que alguna vez las leyes cambien y la prisión se cumpla en el tiempo que determine la pena. Como en España que les dan 300 años y nadie obviamente sobrevive a ese tiempo.

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